- Gráficos y diseño divertido.
- Interfaz y reglas sencillas.
- Comunidad aceptable.
- Los juegos online de navegador consumen tu vida.
- Temática absurda.
- Solo disponible en inglés.
Inspirado por la reciente crisis social, edilicia e institucional que aqueja a nuestro país, decidí que mi primera contribución para Imperio Gamer fuese una que pisara fuerte, una que no se contentara con hablar de las virtudes y vicios de un determinado juego sino que también estimulara el debate y pensamiento crítico que tanto nos hacen falta. Por eso elegí basarla en HoboWars.
HoboWars es un juego para navegador desarrollado por la compañía australiana HellBored Entertainment y que trata de un modo cómico la problemática de las personas sin hogar (“homeless” o “hobos” en habla inglesa). Me pregunto cómo se les habrá ocurrido semejante idea.

Presidente de HellBored Entertaiment antes de la web 2.0.
El juego es gratuito (con contenido premium para usuarios pagos, la norma general en estos casos) y al registrarnos, mediante correo electrónico o vinculación a Facebook, podremos meternos en la piel de un treintañero que cansado de la rutinaria vida como cajero de un supermercado Eki decide abandonarlo todo y volcarse al estilo de vida sin restricciones que siempre lo apasionó.

Una vez en la calle, nuestro vagabundo se verá envuelto en las maquinaciones de El Viejo (“The Old Man”), rey de los mendigos locales, y deberá cumplir con una serie de misiones que nos sirven como tutorial de los elementos básicos del juego. Podremos pedir moneditas para el bondi, tener duelos contra otros jugadores, sumarnos a pandillas, explorar la ciudad, jugar en un arcade, apostar en un casino, competir en carreras de changuitos e incluso capturar y entrenar a nuestras propias ratas.

La creatividad de las mascotas disponibles humilla a los últimos 150 pokemones.
Para poder realizar las diferentes acciones necesitaremos puntos de energía, llamados Vigilia (“Awake”), que representan qué tanto podemos hacer antes de quedarnos dormidos. Los jugadores normales reciben 5 de estos puntos cada 15 minutos, mientras que los “donadores” los reciben cada 10. Se pueden ganar puntos extras comiendo alimentos que nuestro croto encuentre tirados en la calle o votando por HoboWars como mejor juego de navegador en ciertos rankings (¡Ah, que vil maniobra, HellBored! ¡Que vil maniobra!).
Por su parte, el sistema de batalla –contra otras personas o npcs- es una pantalla de texto en la cual el resultado depende de la comparación de estadísticas entre los dos adversarios. Aunque simplísimo, un estilo literario burlón que recuerda al Earthbound (“Pokey does nothing!”) logra sacarlo adelante.

You know what? Not my problem!
Puntos fuertes del juego son el hecho de que el 90% del contenido está abierto a jugadores no pagos así como el buen humor presente en la historia y las simpáticas ilustraciones que dan por tierra con cualquier dramatismo.
Sin embargo, ¡cuidado! Este tratamiento tan irónico e insensible de la indigencia, un estilo de vida inhumano y cruel, es un arma de doble filo y puede resultar ofensivo para ciertas gentes. Especialmente aquellas que estudian Ciencias Sociales, como quién les escribe, y juegan al HoboWars con vistas a su futuro laboral.
En definitiva, una experiencia sencilla y ligera sobre una problemática nada sencilla y ligera. Si te gustan los juegos de navegador, no dudes en probar este.


