No es ningún secreto que las empresas de videojuegos no son fanáticas del mercado de los juegos usados. Para los empresarios les parece una falta de respeto que los clientes vendan los juegos por los que pagaron una vez que los terminaron y no piensan utilizarlos nunca más: ¿En que estarán pensando esos hippies-comunistas? ¡Si alguien quiere un juego que pague hasta el último centavo, y que nos los pague a nosotros! - debe estar diciendo algun directivo en su despacho, sentado en su sillon de cuero, vestido en su traje armani y fumando su cigarro cubano (tal vez hasta acariciando un gato blanco, al mejor estilo de los antigüos villanos de James Bond).
Sony parece estar planeando un paso más para luchar contra este mercado paralelo al haber presentado recientemente una patente para detectar y limitar el uso de los discos de los juegos utilizando tags RFID. Este sistema permitiría detectar cuando un juego es usado y bloquear su uso, aun sin conexión a internet, ya que el ID de la consola se graba en el tag y luego, al ser utilizado en otra consola, esta podría detectar que se trata de un juego utilizado previamente y no permitir jugarlo a menos que se pague una tarifa.
Este tipo de maniobras son una de las principales razones por la cual estas empresas no han podido ganarle la batalla a la piratería, ya que este tipo de medidas apuntan directamente a alentarla. ¿Es posible que una empresa tan grande como Sony se sienta amenazada por un mercado tan reducido como el de los juegos usados?
Mas allá del derecho adquirido sobre el juego comprado, Sony parece estar pasando por alto otras situaciones: ¿Qué tal si le presto el juego a un amigo? ¿Qué tal si llevo mi juego a la fiesta en la casa de mis primos? ¿Qué pasa si se roban mi consola y tengo que comprar una nueva? Por lo menos lo más seguro es que no nos enteremos de esto hasta que la PS4 vea la luz, y tal vez esta pésima idea sea completamente descartada.